viernes, 12 de abril de 2013

El perro del hortelano

    No come ni deja comer. Es así de simple y de sencillo y la verdad que la nota tendría que terminar aquí...Porque de tan sencillo comienza a ponerse complejo.


     El tipo te busca, te encuentra y vos le ponés onda a algo que PUEDE llegar a ser interesante. Primera cita, un duque. Pasan unos días y quedan en llamarte, cosa que no cumple. SUS asuntos son más importantes que vos y como sabés que está pasando por una crisis, hacés la vista gorda y se la dejás pasar. Una vez. Dos veces. Hasta que comenzás a darte cuenta de que es una costumbre arraigada en lo más profundo de su ser y que no la va a cambiar.


     El problema es que el perro del hortelano te busca cuando vos estás a un paso de dejarlo. Se vuelve un jueguito psicótico, en el que caés sin darte cuenta, simplemente porque evaluás SU crisis, SUS problemas, SU angustia. Pero él nunca está para contenerte, lo tuyo nunca es importante, no pregunta, no le interesa. Y la dejás pasar de largo, porque tal vez te importe algo más de ese hombre.


     Pero el perro del hortelano nunca tiene tiempo para vos. Nunca está disponible cuando vos querés y necesitás. El perro del hortelano te tienen ahí, en el freezer, te pone puntos suspensivos y te saca cuando ÉL tiene ganas, cuando ÉL puede  y quiere. Tus ganas, no cuentan...y ni se te ocurra hacerle un reproche o planteo, porque tendrías que estar agradecida a la vida que se cruzó en tu camino para hacerte "el favor"!!!!


    Lo bueno es que cuando te das cuenta que estás tratando con el perro del hortelano, podés comenzar tu camino sola, sin miedos y saber que estás más entera que nunca. Lo malo es el tiempo perdido...pero todo forma parte del aprendizaje.


       Y, como todo perro, no te olvides que el perro del hortelano ladra pero no muerde!!!