martes, 25 de junio de 2013
¡Sos un zapallo!
"Hasta que la carroza se convirtió en calabaza..Sucede que nunca fue carroza.." (Soledad Vañecek, filosofa adolescente y prima favorita)
Con sus apenas vientipico de añitos, Soledad dijo la verdad mas profunda de todas las que he escuchado en mi vida...La carroza nunca fue carroza, los cocheros tampoco fueron cocheros, sino ratones a los que nosotras, en nuestra necesidad de perfeccionar nuestra realidad, los hemos dotado de virtudes que no tenían.
En medio de todos esos mensajes principescos que nos contaba la gran productora de dibujos infantiles, nos infunden la idea de que nosotras, princesas de ensueño a las que alguna malvada bruja nos ha lanzado algún hechizo maléfico, nos quedamos esperando al príncipe azul, valiente o lo que sea, para que con su beso salvador nos transporte al lugar de honor que nos corresponde.
Ni Cenicienta, ni Blancanieves, ni Bella, ni Aurora ni siquiera Fiona, se aproxima a la realidad. Porque en definitiva, hasta la Bestia termina convirtiéndose en un ser maravilloso y Shreck a pesar de sus multiples defectos y malos modos, se vuelve un ser de corazón tierno y gentil.
En la vida es mas probable que nos encontremos con cocheros que se conviertan en ratones (en realidad en ratas, en términos femeninos) y en calabazas que se pudren en medio de la noche y nos dejan a mitad de camino de todo, sin darnos tiempo a nada.
¿Existen hombres que se tomen la molestia de recorrer dos cuadras en busca de la dueña del zapatito? No, existen hombres que ni siquiera se preocupan por saber tu nombre o que al dia siguiente de haberte mirado como si fueras la única mujer sobre el planeta ni siquiera se acuerdan de vos. ¿Existen hombres capaces de transformarse por el amor de una mujer? Menos, a lo sumo, disimularan por unos días sus mañas, y luego volverán a ser "la Bestia", mientras la "Bella" lava, plancha, cocina, limpia y atiende a los críos, conviertiendose ella en un pulpo, mientras el se tira en un sillón a mirar el partido de Takmandu contra Kazajistán por la copa del ultimo zar de Rusia, con jugadores cuyos apellidos ni siquiera puede pronunciar.
Las mujeres debemos olvidarnos que queremos el beso salvador, para salir a conquistar nuestra plenitud, si en el camino encontramos algún zapallo (rico, apetitoso, tentador) mejor; pero siempre deberemos tener en cuenta que somos nosotras las que vemos ingredientes que tal vez no existan en ese ejemplar que, tarde o temprando, terminara volviendo a su esencia original
viernes, 12 de abril de 2013
El perro del hortelano
No come ni deja comer. Es así de simple y de sencillo y la verdad que la nota tendría que terminar aquí...Porque de tan sencillo comienza a ponerse complejo.
El tipo te busca, te encuentra y vos le ponés onda a algo que PUEDE llegar a ser interesante. Primera cita, un duque. Pasan unos días y quedan en llamarte, cosa que no cumple. SUS asuntos son más importantes que vos y como sabés que está pasando por una crisis, hacés la vista gorda y se la dejás pasar. Una vez. Dos veces. Hasta que comenzás a darte cuenta de que es una costumbre arraigada en lo más profundo de su ser y que no la va a cambiar.
El problema es que el perro del hortelano te busca cuando vos estás a un paso de dejarlo. Se vuelve un jueguito psicótico, en el que caés sin darte cuenta, simplemente porque evaluás SU crisis, SUS problemas, SU angustia. Pero él nunca está para contenerte, lo tuyo nunca es importante, no pregunta, no le interesa. Y la dejás pasar de largo, porque tal vez te importe algo más de ese hombre.
Pero el perro del hortelano nunca tiene tiempo para vos. Nunca está disponible cuando vos querés y necesitás. El perro del hortelano te tienen ahí, en el freezer, te pone puntos suspensivos y te saca cuando ÉL tiene ganas, cuando ÉL puede y quiere. Tus ganas, no cuentan...y ni se te ocurra hacerle un reproche o planteo, porque tendrías que estar agradecida a la vida que se cruzó en tu camino para hacerte "el favor"!!!!
Lo bueno es que cuando te das cuenta que estás tratando con el perro del hortelano, podés comenzar tu camino sola, sin miedos y saber que estás más entera que nunca. Lo malo es el tiempo perdido...pero todo forma parte del aprendizaje.
Y, como todo perro, no te olvides que el perro del hortelano ladra pero no muerde!!!
El tipo te busca, te encuentra y vos le ponés onda a algo que PUEDE llegar a ser interesante. Primera cita, un duque. Pasan unos días y quedan en llamarte, cosa que no cumple. SUS asuntos son más importantes que vos y como sabés que está pasando por una crisis, hacés la vista gorda y se la dejás pasar. Una vez. Dos veces. Hasta que comenzás a darte cuenta de que es una costumbre arraigada en lo más profundo de su ser y que no la va a cambiar.
El problema es que el perro del hortelano te busca cuando vos estás a un paso de dejarlo. Se vuelve un jueguito psicótico, en el que caés sin darte cuenta, simplemente porque evaluás SU crisis, SUS problemas, SU angustia. Pero él nunca está para contenerte, lo tuyo nunca es importante, no pregunta, no le interesa. Y la dejás pasar de largo, porque tal vez te importe algo más de ese hombre.
Pero el perro del hortelano nunca tiene tiempo para vos. Nunca está disponible cuando vos querés y necesitás. El perro del hortelano te tienen ahí, en el freezer, te pone puntos suspensivos y te saca cuando ÉL tiene ganas, cuando ÉL puede y quiere. Tus ganas, no cuentan...y ni se te ocurra hacerle un reproche o planteo, porque tendrías que estar agradecida a la vida que se cruzó en tu camino para hacerte "el favor"!!!!
Lo bueno es que cuando te das cuenta que estás tratando con el perro del hortelano, podés comenzar tu camino sola, sin miedos y saber que estás más entera que nunca. Lo malo es el tiempo perdido...pero todo forma parte del aprendizaje.
Y, como todo perro, no te olvides que el perro del hortelano ladra pero no muerde!!!
miércoles, 20 de marzo de 2013
¿Y el macho contenedor?
Tu día es uno de esos en donde mejor no tendrías que haberte levantado. Pero la vida cotidiana (y la tarjeta, el banco, la luz, el gas, el cole de los chicos, la cuota del auto, el alimento del perro) hacen que no te quede otra.
Pero además de tener "uno de esos días", en tu trabajo se confabularon todos para taparte de trabajo, cargarte de más responsabilidades de las que tenés, sumado a que te avisan que un familiar está muy enfermo y sólo pensás en ir a verlo.
Salís de la clínica con tu ánimo por el décimo subsuelo, esperando llegar a tu casa, a la calidez de un lugar seguro en donde sientas que el mundo no está en tu contra...Y ahí comienza la hecatombe...
Porque vos esperás la pregunta. Ésa pregunta que te permita liberar la angustia acumulada de todo un día, poder llorar un buen rato sobre su hombro y sentir ése abrazo cálido y protector que te diga que todo va a estar bien y que él, el macho contenedor, está ahí para que vos puedas sentirte débil y protegida....
Pero el macho contenedor está absorto en la tele (no importa si transmiten un partido de fútbol, el rejunte de todos los programas de la semana, esa película que ya vio por nonagésima vez o la vida sexual de las hormigas excavadoras en Groenlandia). Él está absorto en esa pantalla iluminada de mil colores y la pregunta ni asoma a sus labios...A ver...no asoma a sus neuronas, no esperemos que su boca la pronuncie!!!
Y a vos se te viene un vendaval emotivo. Quisieras estar lejos, porque ese día todo parece salir mal. El trabajo que tenías que mandar por correo electrónico no sale, se desconfiguran todos los accesorios de tu computadora, el perro dejó sus regalitos regados por todo el parque, tus hijos gritan y saltan como conejos a los que les dieron puré con energizante en el desayuno...y vos pensas ¿Hogar, dulce hogar? ¿Home sweeeeeeeeeet home? Pensá que es como un cachorro que adoptaste. No podés esperar que él te ayude, no es humano...es simplemente un proveedor de testosterona con el que compartís tus días, a fin de cumplir tu sueño de ser madre...
Es en este preciso momento que desfilan por tu cabeza la larga fila de galanes de telenovelas en donde abrazaban a las protagonistas en un día parecido al tuyo...Y claro...caes en la cuenta...tienen un componente femenino en la personalidad que hace que sientan empatía con una...Los verdaderos "machos contenedores" son como las amigas!!! Contienen, pero no...Ahhh...Y mirás otra vez al comedor, al zombie que sigue hipnotizado frente al aparato... y ahí ves a esas dos criaturas que, (¡por suerte!) heredaron apellido y no el sexo!! Y en el fondo de tu alma sentís que la justicia tiró a tu favor...En unos años, cuando se aburran de los pitufos, Mickey, cars, las princesas, Barbie y toda la parafernalia televisiva con la que aturden a los niños...tendrás dos seres pensantes que, al llegar a tu casa después de un día de furia, tristeza o terror, te preguntarán ¿cómo estás?
Por la noche, vos sentís el estallido hormonal y "Andrés" (que no es ningún macho contenedor, precisamente) hace su aparición mensual, haciéndote comprender que toda tu angustia era culpa de un exceso de progesterona a punto de ebullición. Mientras el "macho contenedor" ronca, del otro lado de la cama, al ritmo de "balada para un loco"...
Pero además de tener "uno de esos días", en tu trabajo se confabularon todos para taparte de trabajo, cargarte de más responsabilidades de las que tenés, sumado a que te avisan que un familiar está muy enfermo y sólo pensás en ir a verlo.
Salís de la clínica con tu ánimo por el décimo subsuelo, esperando llegar a tu casa, a la calidez de un lugar seguro en donde sientas que el mundo no está en tu contra...Y ahí comienza la hecatombe...
Porque vos esperás la pregunta. Ésa pregunta que te permita liberar la angustia acumulada de todo un día, poder llorar un buen rato sobre su hombro y sentir ése abrazo cálido y protector que te diga que todo va a estar bien y que él, el macho contenedor, está ahí para que vos puedas sentirte débil y protegida....
Pero el macho contenedor está absorto en la tele (no importa si transmiten un partido de fútbol, el rejunte de todos los programas de la semana, esa película que ya vio por nonagésima vez o la vida sexual de las hormigas excavadoras en Groenlandia). Él está absorto en esa pantalla iluminada de mil colores y la pregunta ni asoma a sus labios...A ver...no asoma a sus neuronas, no esperemos que su boca la pronuncie!!!
Y a vos se te viene un vendaval emotivo. Quisieras estar lejos, porque ese día todo parece salir mal. El trabajo que tenías que mandar por correo electrónico no sale, se desconfiguran todos los accesorios de tu computadora, el perro dejó sus regalitos regados por todo el parque, tus hijos gritan y saltan como conejos a los que les dieron puré con energizante en el desayuno...y vos pensas ¿Hogar, dulce hogar? ¿Home sweeeeeeeeeet home? Pensá que es como un cachorro que adoptaste. No podés esperar que él te ayude, no es humano...es simplemente un proveedor de testosterona con el que compartís tus días, a fin de cumplir tu sueño de ser madre...
Es en este preciso momento que desfilan por tu cabeza la larga fila de galanes de telenovelas en donde abrazaban a las protagonistas en un día parecido al tuyo...Y claro...caes en la cuenta...tienen un componente femenino en la personalidad que hace que sientan empatía con una...Los verdaderos "machos contenedores" son como las amigas!!! Contienen, pero no...Ahhh...Y mirás otra vez al comedor, al zombie que sigue hipnotizado frente al aparato... y ahí ves a esas dos criaturas que, (¡por suerte!) heredaron apellido y no el sexo!! Y en el fondo de tu alma sentís que la justicia tiró a tu favor...En unos años, cuando se aburran de los pitufos, Mickey, cars, las princesas, Barbie y toda la parafernalia televisiva con la que aturden a los niños...tendrás dos seres pensantes que, al llegar a tu casa después de un día de furia, tristeza o terror, te preguntarán ¿cómo estás?
Por la noche, vos sentís el estallido hormonal y "Andrés" (que no es ningún macho contenedor, precisamente) hace su aparición mensual, haciéndote comprender que toda tu angustia era culpa de un exceso de progesterona a punto de ebullición. Mientras el "macho contenedor" ronca, del otro lado de la cama, al ritmo de "balada para un loco"...
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