Hubo una vez un muchacho que vio un comentario que hice en un foro, y se contactó conmigo para mantener una amistad. Tras el típico cruce de correos electrónicos (no existía Facebook ni Twitter aún), comenzamos a chatear.
La cuestión es que cada día esperaba ansiosamente leer esos correos. Eran cartas que, pese a estar en ciudades distintas, siempre tenían alguna palabra que, por muy extraño que parezca, me caían justas para el ánimo de ese día.
Pasar por una computadora era como si un metal se acercase a un imán. Me atraía poderosamente y, casualidad o conexión extrasensorial, había un mensaje de él.
En los chats pasamos del romanticismo de imaginarnos caminando juntos tomados de la mano por la playa, a temas más carnales. A pensar en cómo sería el encuentro, el día que uno de los dos viajara. Hasta que, tras cuatro meses de derretir pantallas, monitores y teclados, el ansiado cuerpo a cuerpo se produjo.
No sé si fueron los cuatro meses de "ardiente paciencia", o que él miraba a la Rampolla cuando apenas asomaba por el Cosmopolitan Cable (me lo dijo, no lo estoy inventando) pero fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Pese a que luego no terminó con el típico "fueron felices y comieron perdices", el paso del tiempo me hace pensar en esa historia con cariño y agradecimiento...
La cosa es que después de que se come caviar...no se puede volver al "sanguche" de paleta!! Cuesta mucho evitar recorda a una persona que, como dice Arjona, sabe exactamente qué hacer para que una mujer explote en esos momentos y, como soñaba el Olivero de la película "El lado oscuro del corazón", vuele!!
Lamentablemente para nosotras, los "sanguches" de paleta abundan...y lo peor de todo, es que nos quieren hacer creer que son el más fino caviar!! Y que nosotras somos las que no sabemos apreciarlos!!
Señores, sepan que si ustedes aprenden a carretear...nosotras tomamos vuelo y los haremos volar a ustedes también!! VIVA EL CAVIAR!!
(Nota: la palabra "sanguche" está escrita así a propósito...no es un error de ortografía ni nada de eso)
La cuestión es que cada día esperaba ansiosamente leer esos correos. Eran cartas que, pese a estar en ciudades distintas, siempre tenían alguna palabra que, por muy extraño que parezca, me caían justas para el ánimo de ese día.
Pasar por una computadora era como si un metal se acercase a un imán. Me atraía poderosamente y, casualidad o conexión extrasensorial, había un mensaje de él.
En los chats pasamos del romanticismo de imaginarnos caminando juntos tomados de la mano por la playa, a temas más carnales. A pensar en cómo sería el encuentro, el día que uno de los dos viajara. Hasta que, tras cuatro meses de derretir pantallas, monitores y teclados, el ansiado cuerpo a cuerpo se produjo.
No sé si fueron los cuatro meses de "ardiente paciencia", o que él miraba a la Rampolla cuando apenas asomaba por el Cosmopolitan Cable (me lo dijo, no lo estoy inventando) pero fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Pese a que luego no terminó con el típico "fueron felices y comieron perdices", el paso del tiempo me hace pensar en esa historia con cariño y agradecimiento...
La cosa es que después de que se come caviar...no se puede volver al "sanguche" de paleta!! Cuesta mucho evitar recorda a una persona que, como dice Arjona, sabe exactamente qué hacer para que una mujer explote en esos momentos y, como soñaba el Olivero de la película "El lado oscuro del corazón", vuele!!
Lamentablemente para nosotras, los "sanguches" de paleta abundan...y lo peor de todo, es que nos quieren hacer creer que son el más fino caviar!! Y que nosotras somos las que no sabemos apreciarlos!!
Señores, sepan que si ustedes aprenden a carretear...nosotras tomamos vuelo y los haremos volar a ustedes también!! VIVA EL CAVIAR!!
(Nota: la palabra "sanguche" está escrita así a propósito...no es un error de ortografía ni nada de eso)