miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Y el macho contenedor?

            Tu día es uno de esos en donde mejor no tendrías que haberte levantado. Pero la vida cotidiana (y la tarjeta, el banco, la luz, el gas, el cole de los chicos, la cuota del auto, el alimento del perro) hacen que no te quede otra.

       Pero además de tener "uno de esos días", en tu trabajo se confabularon todos para taparte de trabajo, cargarte de más responsabilidades de las que tenés, sumado a que te avisan que un familiar está muy enfermo y sólo pensás en ir a verlo.



     Salís de la clínica con tu ánimo por el décimo subsuelo, esperando llegar a tu casa, a la calidez de un lugar seguro en donde sientas que el mundo no está en tu contra...Y ahí comienza la hecatombe...


    Porque vos esperás la pregunta. Ésa pregunta que te permita liberar la angustia acumulada de todo un día, poder llorar un buen rato sobre su hombro y sentir ése abrazo cálido y protector que te diga que todo va a estar bien y que él, el macho contenedor, está ahí para que vos puedas sentirte débil y protegida....



    Pero el macho contenedor está absorto en la tele (no importa si transmiten un partido de fútbol, el rejunte de todos los programas de la semana, esa película que ya vio por nonagésima vez o la vida sexual de las hormigas excavadoras en Groenlandia).  Él está absorto en esa pantalla iluminada de mil colores y la pregunta ni asoma a sus labios...A ver...no asoma a sus neuronas, no esperemos que su boca la pronuncie!!!


   Y a vos se te viene un vendaval emotivo.  Quisieras estar lejos, porque ese día todo parece salir mal. El trabajo que tenías que mandar por correo electrónico no sale, se desconfiguran todos los accesorios de tu computadora, el perro dejó sus regalitos regados por todo el parque, tus hijos gritan y saltan como conejos a los que les dieron puré con energizante en el desayuno...y vos pensas ¿Hogar, dulce hogar? ¿Home sweeeeeeeeeet home?  Pensá que es como un cachorro que adoptaste. No podés esperar que él te ayude, no es humano...es simplemente un proveedor de testosterona con el que compartís tus días, a fin de cumplir tu sueño de ser madre...

      Es en este preciso momento que desfilan por tu cabeza la larga fila de galanes de telenovelas en donde abrazaban a las protagonistas en un día parecido al tuyo...Y claro...caes en la cuenta...tienen un componente femenino en la personalidad que hace que sientan empatía con una...Los verdaderos "machos contenedores" son como las amigas!!! Contienen, pero no...Ahhh...Y mirás otra vez al comedor, al zombie que sigue hipnotizado frente al aparato... y ahí ves a esas dos criaturas que, (¡por suerte!) heredaron apellido y no el sexo!! Y en el fondo de tu alma sentís que la justicia tiró a tu favor...En unos años, cuando se aburran de los pitufos, Mickey, cars, las princesas, Barbie y toda la parafernalia televisiva con la que aturden a los niños...tendrás dos seres pensantes que, al llegar a tu casa después de un día de furia, tristeza o terror, te preguntarán ¿cómo estás?


     Por la noche, vos sentís el estallido hormonal y "Andrés" (que no es ningún macho contenedor, precisamente) hace su aparición mensual, haciéndote comprender que toda tu angustia era culpa de un exceso de progesterona a punto de ebullición.  Mientras el "macho contenedor" ronca, del otro lado de la cama,  al ritmo de "balada para un loco"...

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