domingo, 6 de noviembre de 2011

Mal de muchas...¿y vos para cuándo?

Cierta vez leí que los que están casados no soportan ver a los solteros, porque les recuerda la época en que ellos eran felices.

Y, claro, ellos ya se pusieron el anillo de matrimonio y deben olvidar las salidas nocturnas, las farras, la falta de responsabilidades y todas las maravillosas oportunidades que tiene la soltería.

Recuerdo hace muchos años... casi veinte... Una ex compañera de trabajo habia sido madre hacía muy pocos días. Al enterarme y vivir relativamente cerca, decidí visitarla y saludarla por su nueva condición. Durante la charla, en un momento en que yo sostenía al bebé, a S. no se le ocurrio mejor idea que preguntarme: "¿Y vos para cuaaandoo?

Confieso que tuve ganas de revolear al chiquito... que no tenía la culpa de tener una madre estúpida!! Sabía a donde apuntaba el dardo, ya que yo, en ese momento, ni siquiera estaba de novia. Y conociendo un pequeño secretito de S. contesté: "el día que encuentre un hombre al que ame y que me ame". También confieso que luego me arrepentí, porque S. se puso a llorar. Gracias a Dios, la depresión post parto justificó las lágrimas y todo quedó ahí.

Mucho tiempo después N. otra compañera de trabajo, me había tomado de punto. Siendo soltera a los 30, y siendo nueva, me hacía pagar el famoso derecho de piso. Cuando en alguna conversación se tocaba el tema de las parejas, mirándome, decía: "treinta y el pescado sin vender!!"

Un buen día de invierno, y cuando yo ya tenía un tiempito en el trabajo, N. volvió al ataque. Pero esta vez no me había encontrado callada. Le contesté: "sí, pero ahora llego a casa y tengo comida caliente, recién hecha, la casa limpia. No lavo, no plancho, no ordeno, no cocino. Hago lo que quiero, leo en la cama hasta la hora que se me ocurra, y si no, me acuesto cuando tengo sueño". N. me miró fijamente y me contestó: "guacha, tenés razón". Nunca más volvió a reírse de mi soltería. Y yo comencé a valorarla y a disfrutarla mucho más.

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